lunes, enero 30, 2012

Mira Bartola…

En México, todos somos idiotas. O al menos eso es lo que parece pensar el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, al haber notificado a través de su vocera que los 25 millones de pesos que dos funcionarios del Estado transportaban en efectivo, dentro de dos maletines a bordo de una aeronave oficial, pertenecen a fondos para el pago de contratos de actividades varias incluyendo el Carnaval.

Y en pleno año electoral, sería ingenuo pensar que la difusión mediática de este “detalle” no es una estrategia para desprestigiar al PRI , como si no estuviera ya bastante quemado con las escenas que han protagonizado ‘distinguidos’ representantes del partido como Moreira­­. Ahora que, también la excusa fue muy mala: ¿vamos a creer que en plenas estrategias de combate a la evasión fiscal, las entidades de gobierno se permitan pagar cuantiosas sumas en efectivo? Falta nada más que nos digan que el proveedor les condicionó el pago a que fuera en billetes de varias denominaciones, no-consecutivos y sin marcar… ¿no?

Javier Duarte

Nada más para darnos una idea de la magnitud de este sucio y vulgar movimiento: al chino Zhenli Ye Gon le decomisaron menos de esa cantidad (en pesos) en su casa de Las Lomas, y pese a haber declarado que se trataba de ingresos de sus negocios –el pobre no confiaba en el IPAB y prefería guardar la lana en un cuartito de su mansión– terminó incautado y entambado. Esos 25 millones de pesos alcanzan para construir trece centros de salud que beneficiarían a más de 56 mil personas… ¡Y vaya que hacen falta!

Nada más por refrescarles la memoria, es también durante el gobierno de este pelafustán que se detuvo a dos tuiteros acusándolos de terrorismo informático, sólo por difundir lo que a su parecer era importante comunicar a la sociedad en relación a balaceras y violencia, porque a decir de las autoridades, eso no era cierto (como tampoco fueron ciertos los 35 cadáveres que fueron arrojados en plena avenida en septiembre pasado).  Javier Duarte ha demostrado algo: los PRInosaurios siguen vivos: hambrientos, intolerantes, autoritarios, truhanes y carroñeros.

Total, que de esta, también tendremos que correr con los gastos, como suele suceder, porque me huele a que ese dinero, perfectamente acomodado en fajos iba destinado a los bolsillos de Duarte y sus compinches o de menos, a la campaña de algún PRIista (de esos de garras bien afiladas). Al rato los periodistas dejarán de hablar –so pena de sufrir las consecuencias– y habrá otra cortina de humo que nos distraiga. Los mexicanos hemos comprobado no tener memoria y los funcionarios públicos han demostrado estar tan hambreados que necesitan robar las arcas del pueblo porque su sueldo no les alcanza.

Al fin y al cabo, dentro de la torcida y retorcida ética de nuestros políticos, la labor de Duarte es patriótica, siguiendo el precepto que lleva el nombre de quien nos diera independencia: Este es el año de Hidalgo, ¡Chingue su madre el que deje algo!

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