viernes, julio 11, 2014

A falta de salón…




Me surge en esta semana un par de cavilaciones sobre la "no-fiesta" de cumpleaños que celebró -con carpa, mesas, meseros, alcohol y hasta rally- la sobrina del ex-presidente Felipe Calderón, Claudia Cervantes, una actricilla de Televisa de no muy buen ver, pero que hasta promotora de la cultura resultó.

Y más allá de lo falto de criterio que me resulta el tema de hacer una fiesta en un espacio como ése, me resultan absurdamente ridículas las declaraciones de los involucrados en este 'vodevil' (como lo calificó el nieto de Diego Rivera), digno de una sátira en escena:

LA INCULPADA:
"Yo iba a grabar un videoclip para una canción donde se simulaba una fiesta en celebración a la vida, en un espacio donde todo evoca a la muerte. Todo estaba súper planeado, pero la gente de la producción se equivocó y creyeron que estaban organizando mi cumple. ¿Qué? ¿Las invitaciones de la fiesta que envié a mis amiguis? Ay, no, eso era para hacer el video más real. ¿Qué? ¿La entrevista en radiofórmula?  Sí, la verdad es que la fiesta en la Rotonda estuvo padrísima."
-Claudia Cervantes, actricilla que cumplió 35 años el día de los hechos y hasta regalos recibió, presumiendo la fiesta a una revistucha de chismes para señoras ociosas.

EL DELEGADO:
"Se están haciendo las averiguaciones para determinar si se incurrió en un abuso del recinto. La delegación sí otorgó un permiso para grabar un videoclip que simulaba una fiesta. Los funcionarios que dieron el permiso han sido separados de su cargo."
-Victor Hugo Romo, delegado de la Miguel Hidalgo que aspira a ser Jefe de Gobierno del DF y presume andar en bici por toda la demarcación. Se dice que aparece en uno de los vídeos del "videoclip" bailando alegremente.

LA SECRETARÍA:
"Estamos revisando el área para determinar si hubo daños."
-Autoridades del INAH, hasta antes del periodicazo, ni se acordaban que existía una rotonda para las Personas Ilustres en México.

EL CONSEJO:
"Condenamos el uso de la Rotonda de las Personas Ilustres para la celebración de fiestas particulares."
-Director del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, respondió sólo porque algún periodista tuvo a bien llamar a su despacho. Tras la declaración, volvió a jugar Angry Birds.

EL VIGILANTE:
"Sí, se puso rebueno. Vinieron retehartas personas famosas y anduvieron corriendo y en motos. Unos se pusieron bien borrachotes y andaban de conejos atrás de las tumbas.
-Don Pepo, velador del Panteón de Dolores. Estaba en su cubículo, jetón como cada noche.

EL DESPISTADO:
"El comportamiento de la actriz está fuera de toda norma, manuales y protocolos de actuación en del STC Medro CDMX"
-Becario del departamento de Comunicación Social del Sistema de Transporte Colectivo Metro, se confundió entre los periodicazos y a falta de supervisión, envió el comunicado erróneo.

LA DEFENSORA:
"Ni pedo, la vida sigue…"
-Carmen Salinas, le preguntaron si le preocupaba la reputación de Claudia Cervantes.

Al final, esto no deja de ser risorio: una actricilla semidesconocida que de pronto sale a la fama ofreciendo una disculpa por algo que ella dice no haber hecho; una casa productora "responsable" de la confusión que es propiedad de la misma actricilla necesitada de publicidad; un funcionario que ha asegurado "dar la cara" que hoy prefiere no hacer declaraciones… No es cortina de humo, es una comedia que combinó la política con la indignación pública -aún de quienes ni idea tienen de donde queda la Rotonda- 

Por más que la autoridad ponga "mano firme", la actriz (o en este caso, la casa productora que solicitó el permiso) deberá pagar entre 300 y 500 salarios mínimos… Unos $30,000 a lo más, que sigue siendo más barato que la renta de cualquier jardín del tamaño de la rotonda para una fiesta.

Yo ya estoy alistando mi fiesta de 35:  Pedí permiso para un "recorrido académico con servicio de alimentos y ambientación" en el Palacio Nacional. Luego les paso la invitación.



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viernes, julio 04, 2014

Prefiero pedalear


Algunos aseguraron que la ciudad sería un caos. Los “organizadores” (si hay alguna persona u organización que tenga la valía de asumirse en ese rol) del “mega bloqueo del 4 de julio” se esforzaron tanto por darlo a conocer, que provocaron la disolución de sus manifestaciones de rechazo a los cambios del programa “Hoy no circula” aún antes de poder conformarlas.  Yo no tuve un solo problema para llegar a mi oficina esta mañana, a pesar de que tantos aseguraban la ciudad sería “un caos”. ¡Hasta hice menos tiempo de recorrido!

Lo que sí es un caos, es la administración de Mancera: hoy se encuentra en sus niveles más bajos de aprobación (Reforma reporta sólo un 39% como positivo) y va en picada con acciones que generan poca simpatía entre los ciudadanos y peor aún, que tienen todavía menos sustento.  Además de no-haber hecho alguna obra significativa en su año y medio de gestión, viene arrastrando con los errores de la administración pasada y los propios.

La más reciente, el endurecimiento del programa “Hoy no circula”, apoyado y sustentado por su Secretaria del Medio Ambiente  Tanya Müller –una ambientalista egresada de la Universidad libre de Berlín y cuya visión de “Medio Ambiente” incluye mejor plántulas de azotea que árboles adultos frondosos, lo que ha confirmado al autorizar durante su gestión la tala de cientos de especies argumentando ser la única solución para erradicar gusano barrenador y muérdago– logró generar el descontento de más de medio millón de automovilistas pertenecientes a la clase media y media baja, que no cuentan con los recursos para cambiar su auto por uno de modelo más reciente… y que tampoco encuentran en el transporte público una solución a los problemas de [in]movilidad por los que atraviesa la ciudad.

Dejé de tener auto hace cerca de seis años y a la fecha, aunque por momentos pueda parecer que lo necesito, me rehúso a adquirir un montón de metal que además de ocupar 15 veces el espacio que necesito para trasladarme, consume recursos no-renovables y está sujeto al pago de impuestos, derechos, revistas y demás asaltos por parte del  Estado (¿A poco no habían notado que tras pagar IVA por el derecho de adquirirlo, también pagan “refrendos” por el derecho a conservarlo y utilizarlo, convirtiendo al automóvil en el pasivo más caro de entre sus propiedades?).  Prefiero –siempre que se pueda– caminar, usar mi bicicleta o el transporte público.

Ahí es donde está el problema: En el transporte público.  No hay un solo sistema que no sufra ya de saturación. Lo mismo el Metro que tiene auténticos sardineros que a marcha lenta llevan a sus sudorosos usuarios (y en el que no se han visto beneficios auténticos tras el alza a la tarifa hace 4 meses en otro auténtico robo que no tuvo revés a pesar de las millonarias fallas de la L12 y el desfalco que Mario Delgado hizo con cargo al GDF), que los corredores concesionados en todas sus rutas (que van cual camión de carga en la India, con gente colgada a racimos por fuera de las puertas), que el Metrobús (lleno al punto de no poder caminar en los andenes) que los taxis (que circulan por calles abarrotadas y paralizadas por el creciente parque vehicular) en una ciudad que sigue creciendo sin límites.

¿Entonces de qué sirve “desincentivar el uso del automóvil” si no se invierte a la par en el mejoramiento del transporte público para que éste sea eficiente, confiable, seguro y suficiente?  Por lo pronto, a los ojos de Don MAME y su jamás sonriente señorita doctora Müller, el “Hoy no Circula” es un pretexto para hacernos creer que se reducirá la contaminación cuando en realidad, lo que se pretende es aumentar la captación de recursos financieros por vía de verificaciones y refrendos de tarjetas de circulación. ¿Y el medio ambiente?  Pues ahí, como se pueda.


Y mientras tanto, me pregunto inocentemente… ¿A poco también van a dejar de circular todos los cacharros que el GDF tiene como vehículos de servicio?



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jueves, junio 26, 2014

Por la defensa del PUTO


Pasó. Pasó como lo han hecho decenas de hechos que son minimizados hasta convertirse en elementos del colectivo social. Lo defendieron, lo justificaron y hasta declararon su importancia como un medio de escape social. No se trata de defender la diversidad en las preferencias sexuales, sino de mantener una expresión ampliamente utilizada en México. Ni que fuéramos un país tan "progre" como para llevar a escaños internacionales la defensa de los homosexuales.

Según algunos opinólogos (de esos que andan hasta en la sopa y les preguntan lo mismo sobre la situación en Palestina que de restaurantes de mariscos), la posibilidad de que la FIFA sancionara a la selección mexicana por el -ahora internacionalmente- famoso grito de "Eeeeeee... ¡PUTO!" dividió a la gente en no-se-cuantas-clases cual termómetro que va desde la satanizacion hasta el adoctrinamiento en torno a ella. Al final, me viene valiendo soberana progenitora.

Lo que sí me queda claro es que en México estamos más atrasados de lo que pensamos, al menos como sociedad. Hace unas semanas se daba a conocer la Comisión Ordinaria que «Protegerá» a la familia y la vida, presidida por un panista a todas luces machista, homófobo y mocho que se desdice de pretender echar abajo las reformas que han dotado de igualdad a las parejas del mismo sexo que decidieron conformar una familia, lo mismo que los mecanismos legales que permiten a las mujeres decidir sobre su cuerpo. Caso para la araña... Maquinaria legal para atacar aquello que debería proteger: los derechos humanos.

Corte a Paseo de la Reforma, sábado 28 de junio. Miles de personas se congregan en las aceras para ver pasar el desfile carnavalesco que envuelve la ”marcha gay" de la Ciudad de México. Las opiniones se dividen entre para quienes son "los gays", los que dicen que son "los putos", quienes desde diferentes flancos le llaman "comunidad lésbico-gay-bisexual-transexual-transgénero-trasvesti-e-intersexual" y quienes desde el interior de esta última, se diferencian y distinguen entre "gays masculinos", "locas", "jotitas", "putitos", "marimachas", "vestidas", "zorras, "perras", "golfas" y demás especies animales... Sí, ahí mismo se vive una discriminación quizá más intensa que la que se tiene desde la sociedad a la que esta misma «Comunidad» ha reclamado por su rechazo. Hay quienes opinan que debería mantenerse por ser una fiesta anual por la libertad de manifestar su sexualidad y quienes opinan que debería cancelarse semejante exhibicionismo. Ambos grupos tienen razón. Escasos y dispersos, ahí, entre la explosión de colores, música y desnudez de tintes eróticos se ve a los manifestantes: pequeños contingentes que no alcanzan mayor longitud a la de un camión y llevan mantas, pancartas y carteles reclamando sus derechos, señalando que los derechos de las personas no-heterosexuales no son moda, sino legítima igualdad, en contraposición de la postura de Chema Martínez, el legislador homófobo panista. Sus consignas se ven opacadas por las bocinas estridentes de los contingentes de bares, antros, tiendas y otras empresas dirigidas al "mercado rosa", que han hecho de la marcha, un medio de promoción casi gratuita echando mano de aquello que a todos los asistentes atrae: sexo manifestado en cuerpos de gimnasio que prometen hedonismo puro en las fiestas privadas que habrá para "celebrar la diversidad", aprovechando la desorganización y falta de cohesión -y congruencia- de quienes lo organizan (por paradójico que sea). Al final, sólo un puñado de quienes estuvieron en el desfile, recordarán que estaban ahí para exigir igualdad.

Entonces en México cojeamos: estamos mutilados de respeto, de igualdad, de conciencia. Nos creímos por tanto tiempo el paradigma de «La tolerancia» que olvidamos la esencia de tratarnos como iguales. Defendemos ante el mundo que un grito originado en una expresión de desprecio y menoscabo, es sólo una forma de «Intimidar» al oponente durante un juego que idiotiza a millones alrededor del mundo, mientras que en el contexto cotidiano seguimos utilizándolo para ofender, sobajar y discriminar. ¿O acaso seguiríamos utilizando una palabra como ésa si ya hubiera perdido su connotación de homosexualidad, sumisión y estigma?


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Actualización del 1 de julio:

Desde ayer, las redes sociales se volcaron contra Laura Zapata, actriz mexicana por un tweet que publicó a modo de reclamo contra el PRD -especialmente Ebrard y Mancera- por "permitir" que se realicen manifestaciones como la Marcha LGBTTTI que llegó al Zócalo. ¿Exhibicionismo? Quizá. ¿Intolerancia? Tal vez.  Lo único cierto es que tanto unos como otros seguimos viviendo en una constante pelea porque no entendimos que la igualdad y la libertad de expresión tienen límites.




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viernes, junio 20, 2014

Otra del verde…



Lejos de la barrera que Ochoa interpuso en la portería mexicana el viernes, la bancada del Partido Verde la hizo otra vez: promovió haya lograr la aprobación de una ley escueta, parcial y mal diseñada que prohíbe el uso de animales en circos en el DF, como ya sucede en otros siete Estados -también promovida por su partido.

Aunque podría parecer muy avanzada, y pro derechos abundantes, esta regulación es digna de estudiantes de preparatoria a quienes se encomendó un ejercicio de fin de semestre. Dejaron de lado aspectos importantes por ver sólo una parte de la temática, lo que resulta imperdonable para un legislador...

Si bien concuerdo con que los circos deben evolucionar conforme al tiempo y dejar de usar animales (pues éstos viven en condiciones desfavorables, habitualmente en pequeñas jaulas, sedados, privados de sus garras y colmillos), las carpas son sólo uno de los actores del problema. Existen zoológicos -públicos y privados- donde los animales subsisten en patios de concreto sin vegetación, agua o sombra que les proporcione una calidad de vida adecuada. También están los lienzos charros donde se maltrata a becerros y cerdos en el afán de practicar un divertimento que se considera parte del folclore mexicano… Y peor todavía: nadie se acordó de las corridas de toros, donde varios ejemplares son cruelmente preparados, exhibidos, hostigados y torturados hasta su muerte en lo que se esconde como «arte taurino».

Insisto: las propuestas de ley del PVEM son tan escuetas como las de un grupo de estudiantes de preparatoria… O unos licenciados yuppies de realidades parciales que viven sangrando el erario, generación tras generación.

¿Que si deberían regularse los circos? Sí, deben regularse, lo mismo que los zoológicos y el resto de las atracciones que utilizan animales. ¿A poco nunca han visto las condiciones en que viven los conejos, palomas y hasta changuitos que usan los magos? Éstos también son confinados a reducidos espacios para «aparecer» lo mismo de un sombrero de copa que de una cajita a la que prendieron fuego. De las corridas de toros, ni discutir más: Deben prohibirse, sin importar cuan "tradición" puedan haber sido.

El circo con animales obedeció, en sus inicios, a la imposibilidad de las personas de ver animales exóticos, de ver la destreza de los entrenadores y domadores.  Hoy nuestra sociedad es diferente y por ello los espectáculos precisan ser diferentes.  A pesar de su magnificencia el circo romano con leones, gladiadores y esclavos desapareció; después de todo, era un «espectáculo» bárbaro, por muy tradicional que haya sido.  ¿Acaso no podemos esperar que la tradición circense también evolucione?

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viernes, junio 13, 2014

La culpa es de sus padres




Hace algunos años, cuando mi madre empezaba a usar el correo electrónico, tuvo a bien enviarme un texto titulado "La madre más mala del mundo", que no era sino uno de esos escritos moralinos de fácil lectura que pretenden causar unos instantes de reflexión en quien los ha escuchado. Más allá de lo chocante que pueda haberme resultado este texto, varios elementos sonaban razonables, pero desde la perspectiva de un niño, las acciones de su madre resultaban casi tan malévolas como las de un villano de doctrina Hitleriana…

Pienso ahora en las maestras que tuve durante la primaria y me doy cuenta que también pudieron haber sido terribles: estaban atentas a cada movimiento que hacíamos y si por la cabeza te pagaba la idea de alguna travesura, una mirada bastaba para quitarte las ganas el resto del año. ¡Ni que decir cuando alguien se atrevía a cometer fechorías! Podía tocarte desde tomar clase parado junto al pizarrón todo el día hasta enfrentarte a su malvado secuaz, el director, para que frente a tu mamá, te hiciera confesar la falta antes de expedir un reporte de suspensión -o a veces, expulsión- por mala conducta. Ya ni recordar la zurra que te daría tu papá cuando se enterara.

Los tiempos cambiaron, el Montessori llegó y se anunció una nueva pedagogía menos estricta, basada en métodos «progresistas» que ofrecían un «mejor desarrollo de la personalidad de los niños» y que por aquél entonces ayudaría a elevar las calificaciones -más no el nivel educativo- que nos tenían en los últimos niveles de desempeño escolar en la OCDE.  Se acabaron los tiempos de castigo físico (el término suena más grave de lo que realmente sucedía) y de paso, una reforma en la escala de evaluación: Si bien la escala seguiría siendo de 0 a 10, la calificación mínima que un alumno podría obtener, por el simple hecho de haberse presentado a clases -aún cuando no hubiese aplicado examen, entregado ninguna tarea o incluso haber permanecido dormido- sería 5. ¿La razón? "No afectar el desarrollo emocional del niño" dijeron los pedagogos y supuestos especialistas que diseñaron las técnicas que a nivel nacional, se convirtieron en un estándar.

Después vinieron las «recomendaciones»: No usar tinta roja o taches al calificar (porque dicen, son muy «agresivos»), hacer exclusivamente exámenes de opción múltiple (para obtener un criterio único de evaluación), definir una de las opciones de respuesta con algún argumento claramente inválido (para fomentar su habilidad «deductiva»), dar algún puntaje a cualquier respuesta escrita por el alumno (porque aún siendo errónea, tuvo «iniciativa») y otros absurdos que en el fondo, sólo iban encaminados a mejorar las estadísticas sobre la «calidad» educativa.

Más de una familia se vanaglorió por los «buenos resultados» que obtenían sus hijos, así que la laxitud del sistema no tardó en permear a la vida familiar donde esos hijos «excelentes» obtenían casi todo lo que pidieran. No será extraño imaginar cuántas madres hayan ido a reclamar a la escuela cuando sus hijos «de dieces» recibían una llamada de atención de los maestros o peor aún, eran suspendidos.

Después vino la prohibición de retirar de clase a los chicos con mala disciplina, pues es «su derecho tomar sus clases» sin darle el justo peso a las obligaciones que conlleva ser estudiante. Los salones se quedaron con jóvenes flojos, dispersos, rebeldes y hasta malandrines en tanto los profesores intentan dar clase a aquellos que sí tienen interés y disposición por aprender y seguir las normas mínimas de conducta (los "mataditos", "nerds", "geeks", "ñoños" y demás nombres que después recibirían por parte del primer grupo) que sólo con fuertes bases morales no cambiarán de bando.

Quizá sea catarsis, pero debo hacer una pausa aquí. Cuando fui profesor de preparatoria, tuve un par de hermanos en el mismo grupo. Ella, una muchacha de 16 años anotaba todo cuanto yo escribía en el pizarrón, aunque lamentablemente nada se quedaba en su cabeza y gracias a que cumplía con sus tareas, obtuvo calificación final de 7 (y gracias también a la recomendación «pedagógica» de no asignar un porcentaje mayor a 50% al examen). Al día siguiente su madre montada en cólera, pidió una cita conmigo. En la oficina del director, exigió revisión de la evaluación, donde a pesar de haberle señalado las estupideces que la muchacha escribió en el examen, la mujer seguía exigiendo «el diez que merecía» su hija, mostrando un cuaderno perfectamente copiado del pizarrón -y que ya le había otorgado 10% de la calificación-. A pesar de las explicaciones y cálculos frente a la mujer, ella insistía quite su hija «merecía un diez» que me negué a otorgar, respetando criterios académicos definidos… Terminó la sesión y el semestre. Tiempo después, por una buena fuente, supe que en la boleta de la chica, había aparecido un hermoso 10 por calificación.

Bueno… Llegamos a nuestros días y nos quejamos del bullying en todos sus colores y sabores. Vemos por todos lados que se manifiestan contra la violencia en las escuelas, la discriminación, la segregación, el acoso físico, digital e incluso las agresiones sexuales que se cometen en miles de escuelas del país. Son muchos padres ofendidos porque «las autoridades escolares no hacen lo suficiente» para cuidar a sus hijos... Aunque han sido los mismos padres quienes han retirado toda autoridad a la «autoridad escolar» sobreprotegiendo a sus vástagos y negando la posibilidad de que algunos de ellos sean los propios agresores.

Algún diputado local presentó una iniciativa -desechada, por supuesto- para procesar como adultos a los menores que cometieran agresiones físicas contra otros. Las voces generalizadas de las familias negaron esa posibilidad pues «son niños»… Quizá valdría la pena replantear qué es un niño tu cuáles sus características, en vez de basarnos sólo en un criterio de edad.