viernes, julio 17, 2015

Esta semana

Una semana. Una misma semana, para ser precisos. En los últimos siete días pasan más cosas de las que a veces podemos recordar.

Esta misma semana la humanidad vio las imágenes más nítidas posibles de Plutón, el planeta enano del que despojamos al sistema solar cuando entendimos, gracias a décadas de investigación, que no reúne las características para ser llamado planeta.  Amén de ello, tuvimos que cambiar las enseñanzas nemotécnicas para nombrar sólo ocho planetas y hoy, de nuevo es noticia porque parece –según dicen los investigadores más aventurados­– que en su superficie podría haber hielo… Parece que de nuevo le vimos el lado amable al enano.

Esta misma semana Enrique y Angélica derrocharon millones de pesos en su visita a Francia, so pretexto de una invitación protocolaria para los festejos de la toma de la Bastilla y aquello que –dicen– fue una visita de Estado para fortalecer las relaciones binacionales y fomentar la inversión francesa en nuestro país.  Lo que más lució fueron los desaires y diferencias entre la pareja presidencial. Era de esperarse considerando que más que el amor, esos dos están unidos por una intrincada estrategia de imagen, mercadotecnia y juegos de poder que no aguantarían más que el presupuesto para comprar una residencia de 80 millones de pesos en Las Lomas.
Esta misma semana se fugó –de nuevo– “El Chapo Guzmán”. Según las pruebas físicas, escapó del penal de máxima seguridad a través de un túnel de 1.5 kilómetros equipado con luz, ventilación y hasta un vehículo motorizado.  Vimos a la procuradora general de justicia agachada, atónita e irreductiblemente incapaz de hacer algo ante lo que a todas luces es obra de la corruptela en los más altos niveles de gobierno y no con una cuchara, como plantean las novelas sobre Alcatraz.

Esta misma semana se murió Joan Sebastian y a Paty Navidad se le cayó un pantiprotector mientras cantaba en vivo por televisión. Ninguna relevancia mayor en cualquiera de los dos hechos, a no ser porque fueron pan y circo para una sociedad estupidizada por las redes sociales e incapaz de reconocer los problemas que en verdad le aquejan desde el seno de la sociedad.

Esta semana se licitaron, por primera vez en más de setenta años, catorce campos petroleros para ser explotados por empresas extranjeras.  AMLO, desde donde quiera que esté, sigue denunciando complós de los vendepatrias en el poder. Pocos entienden de lo que se trata y muchos menos aún pusieron atención a lo que supondría ser el inicio de una competencia justa y productiva por los energéticos del país, a no ser porque esta misma semana se reveló que una de las únicas empresas que obtuvieron la licitación, tiene nexos con el ex presidente Salinas. De cualquier modo, nadie entendió lo que eso implica; parece que a nadie le importa y, de entre quienes les importa, poco pueden hacer al respecto.

Esta semana más latinos despotricaron contra Donald Trump, el magnate que de llegar a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica evocaría la etapa nazi de Alemania con su xenofobia y prejuicios armados.  Estas declaraciones igual causaron revuelo, pero para el séquito de republicanos que lo siguen, su mesianismo tiene costos que están dispuestos a asumir.

Esta misma semana INEGI terminó de darnos al traste revelando que los mexicanos hoy, somos más pobres que hace cuatro años y que la clase media cada vez es más escasa.  En medio de todo el ruido mediático ni siquiera sonó a que fuera algo importante, después de todo, parece que ya nos acostumbramos a la desigualdad social. ¿A quién le importa que los pobres sean más pobres?


Esta misma semana sucedieron miles de cosas en mi cabeza.  Pasaron arrolladoras ideas por ella y unas tantas ocurrencias que con su inercia, llevaron a conclusiones y decisiones.  No es sencillo darte cuenta que te estás parando en el sitio incorrecto: Angélica Rivera haciendo dándose aires de señora digna durante una visita de Estado, Arely Gómez con cara de idiota mostrando una foto del capo más buscado en América del Norte o a Osorio Chong lamentándose de no haber paseado por Les Champs-Élysées a consecuencia de corrupción institucionalizada, AMLO reclamando la defensa del petróleo fuera de campaña, o yo, dejando que mis ideales se empolven mientras finjo que todo está en orden.


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miércoles, julio 01, 2015

#LoveWins, Facebook y el Big Data


Si cambiaste tu foto de perfil para apoyar el matrimonio igualitario, estás sumando más información personal a Facebook sin darte cuenta.

La Revista Quo publicó un interesante artículo refiriendo que quienes cambiamos nuestra foto de perfil por una versión colorida como el arcoíris tras la aprobación del matrimonio igualitario en los Estados Unidos, y el mismo fin de semana de la Marcha por el Orgullo LGBT (con sus asegunes en las siglas para cada país), podríamos haber sido parte de un "experimento".

En realidad, no sería nada sorprendente que esta acción inocente y de solidaridad se traduzca en datos que Facebook pueda aprovechar para fines comerciales.

El Big data consiste justo en eso: analizar conjuntos de datos que provienen de diferentes fuentes para generar una base mayor que a través de inter-relaciones pueda determinar un perfil más exacto del usuario y con ello, dirigir publicidad específica con mayores posibilidades de impacto.

Vamos a analizarlo así: Facebook sabe quiénes son tus amigos y analiza con quienes tienes más contacto. Sabe, además, en donde estudiaste y donde has trabajado (por aquellos que bajo la premisa de "encontrar amigos del pasado" damos esa información), sabe con quienes interactúas en el mundo real (¿Te han etiquetado en una foto o has confirmado asistir a un evento? - ¡Bingo!). Sabe también en donde te encuentras (y no sólo porque hagas "Check-In", sino también por la IP desde la que te conectas), sabe si cuentas con una computadora de modelo reciente o no, si tienes un smartphone (y además, de qué marca si instalas Apps nativas).  Si como yo, cambiaste tu avatar mediante la aplicación, también sabe que o eres simpatizante de los derechos de las personas no-heterosexuales o bien, asumir que no eres heterosexual.

Lo mismo sucede con los "Likes" a películas, lugares, personajes públicos, bandas, músicos, canciones, restaurantes, agrupaciones sociales, de caridad, grupos religiosos, grupos de colaboración (abiertos y cerrados), marcas, programas de TV… y un sinfín de páginas y elementos que hay dentro del ecosistema azul.

¿Te aterroriza?  Sigamos entonces: Cada vez que le das "Like" a alguna publicación o foto es posible identificar si existe afinidad con una persona -sean o no amigos en la red- y además, si eso lo cruzamos con el tiempo que pasas en la red y los intervalos de tiempo que tardas entre un Like y otro… Voilà! Facebook sabe quién te atrae y al cruzar esos datos tuyos con los de esas otras personas, termina de crear una radiografía detallada de quién eres.

¿Encontraste el amor en línea?


En una de esas crees que por no dar Like, ni poner lo que en realidad te gusta y colocar fotos falsas en tu perfil estás a salvo… Te tengo una noticia: Cada palabra, cada punto y coma que colocas en la red, también es analizado.  Y aunque seas sólo un fisgón que no publica ni likea ni nada (porque entonces estarías TAN limitado que no podrías ver casi nada interesante), tus registros de acceso también son monitoreados.

Claro que esto no es infalible, y de ahí que Facebook refuerce tanto sus políticas para denunciar acosadores y perfiles falsos: Para que su red sea "más segura" y al sentir más seguridad, compartas MÁS INFORMACIÓN.

¿Hacia dónde va?  Imagina que ahora que Facebook tiene todos estos datos -y tu nombre real, que es una de las cosas que más trabajo le ha costado y en las que más estricto ha sido- y por algún acuerdo cruza información con proveedores del día a día: Bancos, telefónicas, cableras, universidades, etc… ¡Kaboom!  Un mix perfecto de datos para llegar a venderte "justo lo que necesitas" o bien, localizarte en donde quiera que estés, con quien sea que estés.

¿Te lo imaginaste?  Bueno, eso es sólo el principio y por más que quieras evadirlo, no podrás.  La modernidad y la tecnología han traído consigo la pérdida del anonimato.  La única forma de ser invisible en la red es jamás haber nacido.

Si te interesa el tema y quieres más información (o necesitas a alguien que genere un plan para tus redes sociales, incluyendo Facebook, ahora que sabes la mina de información que puede llegar a ser), contáctame ;)


Si estás buscando el artículo de la revista Quo, ése lo encuentras por acá.

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jueves, agosto 28, 2014

Redes de de-construcción social




Las redes sociales han revolucionado nuestra sociedad, para bien y para mal. Para muestra, Twitter tuvo su inicio en la intención de publicar avances del trabajo que su creador lograba en un proyecto determinado; Facebook se originó en el despecho y la posibilidad de humillar públicamente a quien rompiera el corazón de Zuckerberg.

De no haber sido por la viralidad del social media, en occidente no nos habríamos enterado de los conflictos en Egipto ni de los planes de autoridades corruptas, pero también en estos canales se consolidó la presidencia del hombre arrogante e inculto que hoy decide a quién venderá nuestro país.


En efecto, las redes sociales sirven para bien… o para mal. Son entes digitales vivientes que crecen, se transforman y esparcen conforme sus usuarios enfrentan el mundo y su cotidianeidad. Lo que se ve en ellas no es sino una interpretación colectiva de nuestras sociedades en voz de quienes tienen acceso a Internet (y es aquí donde cobra sentido la importancia de promover el acceso irrestricto a la red) a través de lo que en textos, imágenes, sonidos y vídeos, pueden transmitir. De ahí la relevancia de los "memes" que a tantos divierten y a otros incomodan.


El fenómeno de las "ladys" Twitter tiene una especial significación social: personajes que basados en sus influencias (Ladys de Polanco), sus relaciones familiares/influencias (Lady Profeco), oportunismo (Lady Panteón) o relaciones de poder (Lady Chiles), hacen las veces de punching bag para descargar la frustración e indignación que causan la opresión, discriminación y abusos en el día a día.


Merece especial mención #LadyChiles, a quien el tiro le salió por la culata y al haber intentado usar las redes sociales para humillar a su empleada doméstica (le llamo "empleada" pues supongo que al ofrecerle trabajo firmó contrato con prestaciones conforme lo que marca la ley para  armar tanto alboroto por dos chiles en nogada -de los que yo, con todo gusto y singular alegría me como dos si son de receta tradicional- considerando que ), el chistecito se le dio la vuelta y no sólo logró trolleo masivo, sino en una de esas, hasta sanción por parte de la Conapred…


En efecto, las redes sociales son un arma de doble filo sin seguro con las que muchos niños están jugando.


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jueves, agosto 14, 2014

Las tablets son mala idea...




El lunes las calles de este país volverán a sus ritmos habituales por el regreso a clases de no-se-cuántos-millones de escolares con mochilas y los efectos de una maltrecha y parcial reforma educativa a cuestas. Eso sí: muchos de los que cursarán 5to y 6to año, con tableta electrónica incluida.

De momento no me comentaré en el hecho de que cerca del 70% de los profesores que impartirán clase ante grupo este año, reprobaron la prueba que se supone, está orientada a mejorar la calidad de la educación, pues a decir de las autoridades, "es señal de que la reforma funciona", aunque ello signifique seguir impartiendo educación mediocre y dejar a los chamacos a manos de quienes sólo saben recitar el libro de texto.

Estábamos con las flamantes tabletas electrónicas que presumen sistema Android, gran memoria interna, autonomía de batería para siete horas y resistencia a caídas de 70 cm… Tabletas que forman parte de los compromisos de Don Copete en su campaña presidencial por cargo y cuenta al presupuesto de la federación. Saquen cuentas: Una tableta de esas, por unidad, al menudeo y en retail anda alrededor de los $3,500… Pero como sabemos que nuestros gobiernos son bien espléndidos, las han de haber pagado al doble, sin incluir pólizas de garantía extendidas y menos, de mantenimiento.


Pues bien. Según anunció la SEP con bombo y platillo, estas tabletas servirán para apoyar en la educación de los niños, por lo que les cargaron cinco aplicaciones educativas que se sumarán al equipo para el aula, desde las que obtendrán conexión a Internet (súmenle los costos de conexión a Internet). Según esto, toda una herramienta para la educación de los niños en un México moderno... ¡Hasta parece discurso de demagogo setentero! Los niños sólo veían un juguete nuevo entre sus manos.

Dicen que los profesores han recibido, además de la computadora y accesorios para el aula, capacitación para usar las tabletas…

¿A poco se nos olvidó el agandalle de los legisladores que pidieron iPads con cargo al presupuesto aunque apenas y las sabían utilizar?


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jueves, agosto 07, 2014

Bondades opacas




Quizá sean los días que pasé desconectado del mundo, pero esta semana me siento más receptivo a datos e información relevante en el quehacer cotidiano. Eso sólo confirmaría algo que siempre he defendido: Los workaholics terminan por ser improductivos y altamente propensos a la depresión al no tener una vida personal que les permita descansar su mente.

Hace ya algunos meses que Miguel Ángel Mancera puso en la mesa la realidad sobre el precario nivel de vida que llevamos los mexicanos, en parte, según, por el ridículo monto al que asciende el salario mínimo ($67.29 diarios / $2,018.70 mensuales para el DF y Estados de Región "A" este año). Algunos actores de oposición aseguraron que "nadie" gana un salario mínimo y por ello el argumento era invadido, pues en realidad sólo se usa como referencia para costos administrativos… Sería bueno que éstos funcionarios supieran que sus onerosos ingresos están —al menos en el sector gubernamental— calculados aritméticamente sobre una serie de valores entre los que se encuentra justamente el salario mínimo.

Mancera pretendió hacer "algo bueno" durante su gestión y desde entonces no ha dejado el tema, al punto que esta semana se celebra un encuentro para discutir el tema y elevar el salario mínimo alrededor de un 27% en el Distrito Federal, no por imposición, sino por consenso, como ha asegurado el jefe de Gobierno con peores niveles de aprobación desde que existe esa figura.

Creo que sólo un puñado de personas se negarán a ver incrementado su salario, especialmente si de trata de una medida promovida desde la Jefatura de la ciudad. ¡A todos nos gustaría ganar más dinero! Por supuesto: Esos gustos y caprichos que queremos darnos no se pagan solos.

Pero incrementar los salarios en una ciudad que aglomera la mayoría de corporativos nacionales y multinacionales implica más que buenos deseos y discursos populistas. Las lecciones de economía más elementales nos han explicado que cuanto más altos son los costos de producción (entre los que se incluyen los salarios de toda la gente que hace funcionar las empresas), mayores serán los costos de venta, entrando en círculos inflacionarios como los que llevaron a Japón a una economía donde la cantidades a pagar productos y servicios en la vida diaria se expresan en miles. ¿A poco ya se les olvidó que hace 20 años fue necesario quitar tres ceros a nuestra moneda para ocultar la inflación, creando los —en aquel entonces— "Nuevos pesos" que gradualmente volvieron a ser simplemente, "Pesos"?

Mancera sabe que el dinero no se da en los árboles, y sus discursos Ban en torno a «recuperar el poder adquisitivo de los capitalinos», lo que de principio suena bien para una ciudad cuyos costos de vida son similares a los de ciudades en donde el empleado promedio, gana cantidades bastante superiores a las de los mexicanos.


Al debate se sumaron diputados, cámaras empresariales, académicos y funcionarios para complementar posturas a favor… y una que otra en contra. Esta última es justamente la misma que personalmente sostengo: resulta absurdo pretender resolver un problema de pobreza como si se jugara Monopoly.

El dinero no se crea ni se destruye, sólo cambia de bolsillo, y tan bien lo sabe Mancera que impulsa el aumento como si defendiera su patrimonio: El pago de derechos por trámites, multas, los presupuestos para programas sociales están acotados por una base aritmética de "X salarios mínimos vigentes", así que los ingresos del GDF (y el propio salario de MAM) también se verían incrementados por esta vía, aunque según algunos han dicho, "nadie gane el salario mínimo".

Decía que las vacaciones te dan un panorama diferente de las cosas. No se si alguien más lo vea como yo, pero hay un truco más perverso oculto en esta buena intención de Mancera: Su compa, Simón Neumann, titular de la SEDUVI, impulsa la aprobación de las Normas 30 y 31. Con éstas, se aprueban cambios de uso de suelo que permitirían erigir megaconstrucciones en colonias unifamiliares de lujo bajo el argumento de satisfacer la demanda de vivienda de bajo costo, pues supuestamente, 70% de la oferta debe tener un precio inferior a $780 mil… Que, claro, está formalmente expresado en una cantidad determinada de «Salarios mínimos vigentes en el Distrito Federal» que con la aprobación del incremento, también subirían su valor de venta.

¿Sigue sonando bonito para la muchachada? Acá viene lo feo: Aún cuando se declare el aumento al salario mínimo, la iniciativa privada puede elegir cambiar su base de cálculo y dejarlo de lado, cambiando a la unidad de referencia que mejor le parezca siempre y cuando su personal de planta de tiempo completo por nómina —chequen nada más las tres variables que se deben reunir— gane una cantidad superior a la que se declare, así sean $0.01.

Al final, con un aumento a los salarios mínimos, los únicos que obtendrían un beneficio sería la Secretaría de Finanzas del GDF y los funcionarios de Gobierno… As usual.

Y entonces… ¿Siguen pensando que aumentar el salario mínimo es buena idea?



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