La mala disciplina
Nada puede irritarme más en un evento que la impuntualidad: la "demora programada" a la que múltiples eventos son sujetos ante un público frecuentemente demorado y al que poco le importa su falta.
Todo moroso antepondrá una excusa y quizá, por cortesía, una disculpa que justifique -o al menos intente hacerlo- el retraso. No importa la esfera, y tal parece que en un servilismo y pleitesía
dignos del siglo XVI, es a las funcionarios y anfitriones a quienes
incluso se fomenta este molesto hábito, al punto de que hoy, al menos en Mexico, es "normal" que las actividades empiecen tarde, o que se engañe a la concurrencia citándole hasta una hora antes de lo que en realidad se requiere, solo porque "la gente siempre llega", aunque como suele suceder con la disciplina en este país, termina por solaparse la irresponsabilidad y castigar a lo más respetuosos.
El recién aprobado paquete fiscal, que como ya se anuncia en los
medios, fue aprobado "a tiempo", es una muestra más de la incapacidad de los mexicanos por entrar en cintura: estrangula a quienes ya soportan la pesada carga tributaria y deja libres a tantos millones que aún en su flagrancia, son beneficiarios de innumerables programas sociales y el usufructo de la infraestructura urbana.
¿Cuándo aplicaremos la verdadera justicia y equidad?